Diferencia entre Valores y Objetivos: Una Perspectiva desde ACT

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Imagina que estás en un viaje hacia un destino deseado. ¿Qué es más importante: llegar a ese lugar o la forma en que decides recorrer el camino? Esta pregunta nos lleva a una distinción fundamental en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): la diferencia entre valores y objetivos.

¿Qué son los Valores?

Los valores son principios o estándares que guían nuestras acciones y decisiones en el presente. Representan cómo deseamos comportarnos y qué cualidades queremos expresar en nuestra vida diaria. A diferencia de los objetivos, los valores no tienen un punto final; son direcciones continuas que orientan nuestro comportamiento a lo largo del tiempo. Por ejemplo, ser honesto, compasivo o curioso son valores que pueden influir en nuestras interacciones y elecciones diarias.

¿Qué son los Objetivos?

Los objetivos son metas concretas que buscamos alcanzar en el futuro. Son resultados específicos y tangibles que podemos marcar como «logrados» una vez que los alcanzamos. Por ejemplo, obtener un título universitario, comprar una casa o completar un proyecto son objetivos con un punto final claro.

Diferencias Clave entre Valores y Objetivos

Aunque los valores y los objetivos están relacionados, es crucial no confundirlos:

  • Temporalidad: Los objetivos son futuros y alcanzables; los valores se viven en el presente y son continuos.
  • Medibilidad: Los objetivos son específicos y medibles; los valores son cualidades generales que guían el comportamiento.
  • Flexibilidad: Los valores ofrecen flexibilidad en cómo se manifiestan; los objetivos son rígidos en su definición.
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La Metáfora de Steven Hayes: "Casarse" vs. "Ser Amoroso"

Steven Hayes, fundador de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), utiliza una metáfora muy ilustrativa para explicar la diferencia entre valores y objetivos. Para ello, compara dos conceptos que, aunque a menudo se asocian, no son lo mismo: casarse y ser amoroso.

  • Casarse es un objetivo. Es una meta clara y concreta que puede lograrse en un momento específico del tiempo. Una vez que firmas los documentos legales o realizas la ceremonia, el objetivo queda cumplido. Puedes marcarlo en tu lista de «logros» y decir que lo has conseguido.
  • Ser amoroso es un valor. No es algo que puedas marcar como «completado», ya que no tiene un punto final. Es una elección continua que se refleja en la forma en que tratas a tu pareja (y a los demás) a lo largo del tiempo.

La diferencia fundamental entre ambos es que puedes alcanzar el objetivo sin alinearte con el valor. Es decir, alguien puede casarse sin ser una persona amorosa, o puede elegir vivir con amor sin necesidad de casarse.

El Riesgo de Alcanzar Objetivos sin Valores

Muchas personas fijan objetivos sin reflexionar sobre los valores que los sostienen. En el caso del matrimonio, puedes alcanzar la meta de casarte sin actuar con amor, respeto o compromiso en la relación. Si solo te centras en el objetivo y no en el valor que debería guiarlo, es posible que tu matrimonio no sea satisfactorio o incluso que termine fracasando.

Lo mismo ocurre con otros objetivos de la vida. Por ejemplo:

  • Obtener una licenciatura (objetivo) sin el valor del aprendizaje y la curiosidad puede llevar a alguien a graduarse sin haber adquirido realmente conocimientos significativos.
  • Sacar el carnet de conducir (objetivo) sin el valor de ser un conductor prudente y responsable puede hacer que alguien, aunque tenga su licencia, conduzca de manera peligrosa y termine perdiéndola.

Por eso, el éxito real no se trata solo de alcanzar objetivos, sino de hacerlo de manera alineada con nuestros valores.

Valores: Una Guía Continua, Sin Punto Final

Un aspecto esencial de los valores es que siempre están disponibles para nosotros. En cualquier momento podemos decidir actuar en coherencia con ellos, independientemente de si logramos nuestros objetivos o no.

En el caso de ser amoroso, este valor no depende de estar en una relación de pareja ni de estar casado. Una persona puede elegir ser amorosa en múltiples contextos:

  • En su familia, cuidando y mostrando afecto hacia sus seres queridos.
  • Con sus amigos, siendo una persona empática y generosa.
  • Incluso con desconocidos, a través de pequeños gestos de amabilidad en la vida cotidiana.

Este principio es clave en la ACT: vivir de acuerdo con nuestros valores nos permite mantener estabilidad y sentido en nuestra vida, incluso cuando las circunstancias cambian o cuando no logramos ciertos objetivos.

La Flexibilidad de los Valores

Una de las fortalezas de los valores es su flexibilidad. Independientemente de las circunstancias externas, siempre podemos elegir actuar de acuerdo con nuestros valores. Por ejemplo, incluso si no tenemos el trabajo de nuestros sueños, podemos comportarnos de manera honesta y confiable en cualquier situación laboral. Esta flexibilidad nos permite adaptarnos y mantenernos alineados con lo que realmente importa, sin importar los desafíos que enfrentemos.

Valores como Fuente de Motivación Continua

Los valores actúan como una brújula interna, proporcionando dirección y propósito. A diferencia de los objetivos, que una vez alcanzados pueden perder su capacidad motivadora, los valores ofrecen una fuente inagotable de motivación. Al vivir de acuerdo con nuestros valores, encontramos un sentido de propósito y satisfacción que trasciende la consecución de metas específicas.

Aplicación Práctica: Integrando Valores y Objetivos

Para vivir una vida significativa, es esencial alinear nuestros objetivos con nuestros valores. Aquí hay algunos pasos prácticos:

  1. Identificación de Valores: Reflexiona sobre lo que es realmente importante para ti. ¿Qué cualidades deseas expresar en tu vida diaria?
  2. Establecimiento de Objetivos: Define metas concretas que estén alineadas con tus valores.
  3. Acción Comprometida: Toma medidas consistentes que te acerquen a tus objetivos mientras vives de acuerdo con tus valores.

Por ejemplo, si valoras la salud, podrías establecer el objetivo de correr una maratón y comprometerte a un régimen de entrenamiento regular. De esta manera, el objetivo sirve como un medio para vivir tu valor de salud.

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Referencias

  • Harris, R. (2008). La trampa de la felicidad: Cómo dejar de luchar y empezar a vivir. Barcelona: Ediciones Urano.
  • Hayes, S. C., & Smith, S. (2005). Sal de tu mente, entra en tu vida: La nueva terapia de aceptación y compromiso. Barcelona: Paidós.
  • Wilson, K. G., & DuFrene, T. (2009). Mindfulness para dos: Una guía de aceptación y compromiso para la psicoterapia. Barcelona: Paidós.
  • Luciano, C. (2009). Terapia de aceptación y compromiso (ACT): Un tratamiento conductual centrado en los valores. Madrid: Pirámide.
  • Eifert, G. H., & Forsyth, J. P. (2005). La terapia de aceptación y compromiso para la ansiedad: Un enfoque de aceptación y mindfulness para superar la ansiedad, las fobias y la preocupación. Barcelona: Ediciones Urano.

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