Imagina que un hombre sobrevive a un accidente que perfora su cerebro con una barra de hierro y, en lugar de morir, sigue con vida, pero con una personalidad completamente diferente. Este no es un relato de ficción, sino la historia real de Phineas Gage, un caso que marcó un antes y un después en la neurociencia. Pero, ¿qué le pasó exactamente a Phineas Gage y por qué su historia sigue siendo relevante hoy en día?
Quién era Phineas Gage
Phineas Gage era un joven de 25 años, responsable, trabajador y socialmente adaptado. Trabajaba en la construcción de una línea de ferrocarril en Vermont, EE.UU., donde supervisaba explosiones controladas para nivelar el terreno. Era respetado por sus compañeros y llevaba una vida estable y organizada.
¿Qué le pasó a Phineas Gage? El fatídico accidente
El 13 de septiembre de 1848, mientras realizaba su trabajo habitual, Gage colocaba un barreno cuando la carga de pólvora explotó inesperadamente. La detonación impulsó una barra de hierro de 90 cm de largo y 3 cm de grosor que perforó su cráneo. La barra entró por debajo de su ojo izquierdo y salió por la parte superior de su cabeza.
Sorprendentemente, no murió en el acto. De hecho, se levantó por su cuenta minutos después, dejando atónitos a sus compañeros.
La intervención del Doctor John Martyn Harlow
Tras el accidente, Phineas Gage fue atendido por el Doctor John Martyn Harlow, un médico que desempeñó un papel crucial en su recuperación. Harlow limpió la herida, extrajo restos óseos y aplicó los tratamientos disponibles de la época para evitar infecciones. Contra todo pronóstico, Gage sobrevivió y se recuperó físicamente en unas semanas, aunque su lesión dejó secuelas permanentes.
Más allá de la recuperación física, lo que más sorprendió a su entorno fueron los drásticos cambios en su personalidad. Harlow documentó meticulosamente la evolución de Gage, convirtiéndose en uno de los primeros médicos en relacionar las funciones cerebrales con el comportamiento humano.
Cambios de personalidad: De hombre respetado a marginado social
El Phineas Gage que despertó tras el accidente no era el mismo que antes. Anteriormente, era un hombre disciplinado, responsable y sociable. Después del trauma, se volvió irritable, impulsivo y emocionalmente inestable. Perdió la capacidad de autocontrol y mostraba comportamientos groseros y socialmente inapropiados.
Su familia y amigos quedaron consternados. Carecía de filtro social, insultaba sin motivo, actuaba sin pensar en las consecuencias y no podía mantener relaciones personales estables. Perdió su trabajo porque se volvió impredecible e incapaz de seguir órdenes, lo que le llevó a una vida errante.
La vida errante de Gage
Sin empleo estable, Phineas Gage comenzó a vagar en busca de oportunidades. Trabajó como conductor de diligencias en Chile, lo que indica que, a pesar de su lesión, aún conservaba ciertas habilidades motoras y cognitivas. Más tarde, se exhibió en el museo P.T. Barnum en Nueva York, mostrando su cráneo herido y la barra de hierro que lo había atravesado.
Con el tiempo, su salud empeoró. Sufrió ataques epilépticos recurrentes, que probablemente fueron consecuencia de su lesión cerebral. Finalmente, falleció en San Francisco en 1860, a los 36 años, posiblemente debido a complicaciones neurológicas.
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¿Qué aprendió la ciencia del caso de Phineas Gage?
El caso de Phineas Gage se convirtió en una referencia clave en neurociencia. Su accidente permitió a los científicos estudiar la relación entre las lesiones cerebrales y los cambios de personalidad. Hasta entonces, no se comprendía bien cómo el daño en ciertas áreas del cerebro podía afectar el comportamiento.
En 1994, Damasio y sus colaboradores utilizaron tecnología de reconstrucción digital para analizar el cráneo de Gage. Determinaron que el daño afectó principalmente la región orbitofrontal, una zona clave en la regulación de impulsos, la toma de decisiones y el control emocional.
Los lóbulos frontales: El control de nuestras emociones y conducta
Los lóbulos frontales desempeñan un papel esencial en:
Regulación emocional y control de impulsos
Planificación y toma de decisiones
Evaluación de consecuencias
Coordinación de comportamiento social
El caso de Phineas Gage demostró que una lesión en esta región puede alterar radicalmente la personalidad y el juicio de una persona, afectando su capacidad de adaptación social y laboral.
¿Se exageró su caso? El mito de Phineas Gage
Aunque su historia es crucial para la neurociencia, algunos investigadores sugieren que se exageraron sus cambios de personalidad. Es posible que el estigma social y la falta de apoyo agravaran su situación. Sin embargo, estudios en pacientes con lesiones similares han confirmado que el daño en los lóbulos frontales afecta profundamente la regulación de la conducta.
El caso de Phineas Gage sigue siendo uno de los más impactantes en la historia de la neurociencia. Su accidente permitió a los científicos comprender la importancia de los lóbulos frontales en la conducta humana. Gracias a este caso, hoy sabemos más sobre las bases biológicas del comportamiento y la regulación emocional.
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Referencias
Damasio, A. R., Grabowski, T. J., Frank, R. J., Galaburda, A. M., & Damasio, H. (1994). «The return of Phineas Gage: Clues about the brain from the skull of a famous patient». Science, 264(5162), 1102-1105.
Harlow, J. M. (1868). «Recovery from the passage of an iron bar through the head». Publications of the Massachusetts Medical Society, 2, 327-347.
Macmillan, M. (2000). An Odd Kind of Fame: Stories of Phineas Gage. MIT Press.
Ratiu, P., Talos, I. F., Haker, S., Lieberman, D., & Everett, P. (2004). «The tale of Phineas Gage, digitally remastered». Journal of Neurotrauma, 21(5), 637-643.
Van Horn, J. D., Irimia, A., Torgerson, C. M., Chambers, M. C., Kikinis, R., & Toga, A. W. (2012). «Mapping connectivity damage in the case of Phineas Gage». PLoS ONE, 7(5), e37454.



