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✔️ Síntomas de ANSIEDAD y ESTRÉS · Síntomas Físicos y Cognitivos de la ANSIEDAD

Los síntomas fisiológicos de la ansiedad son muy desagradables. Algunas personas los confunden con síntomas de enfermedades físicas o mentales. Otras desarrollan terror a los propios síntomas, lo que llamamos “miedo al miedo”, muy propio de los trastornos de pánico. En el blog de hoy escribiré cómo y por qué sufrimos Ansiedad, hablaremos también de sus síntomas físicos más comunes y cómo controlarlos. 

Para vencer a un enemigo primero debemos conocerlo, y eso es lo que vamos a hacer en este blog. El sistema nervioso lo forman el sistema nervioso central, que es nuestro cerebro y la médula espinal, y sistema nervioso periférico compuesto por el sistema autónomo y el somático. 

El sistema responsable de la sintomatología ansiosa es el sistema nervioso autónomo, más concretamente el sistema simpático. Su opuesto es el sistema parasimpático, responsable de las funciones de recuperación y relajación. 

Ahora enumeraremos una serie de síntomas que pueden llegar a sufrir quienes padecen de ataques de ansiedad:

Podemos sentir que el corazón se nos desborda a causa de una elevación de la frecuencia cardiaca, llegando a sufrir palpitaciones o taquicardia.

Sensación de ahogo, con respiración rápida y muy corta.

Opresión en el pecho, que fomenta la sensación de ahogo anterior.

Un aumento de la temperatura corporal que nos puede llevar a dos extremos: sudoración o, por el contrario, escalofríos. Aunque lo más habitual es que los escalofríos llegues después del ataque de ansiedad, cuando el organismo trate de restablecer su estado normal.

Lo mismo ocurre con los temblores, siendo estos causados por una gran tensión previa a nivel muscular. Esta tensión puede llegar a causar contracturas, habitualmente localizadas en cuello, brazos o piernas. Este exceso de tensión puede llegar a producirnos temblores como consecuencia de la descarga de adrenalina del músculo. 

Otro síntoma que puede aparecer en épocas de mucho estrés, es el temblor del párpado, incluso de otros músculos. 

Otra sensación es el entumecimiento u hormigueo, llamado parestesia. 

Y, por supuesto, los síntomas del aparato digestivo: náuseas y molestias abdominales.

También es muy frecuente el mareo, llegando incluso al desmayo.

Y, para terminar, los síntomas cognitivos: miedo a los síntomas, a que se vuelvan a producir, “miedo al miedo” y miedo a morir por un inminente infarto de miocardio. También tenemos el miedo a volverse loco, debido a la gran velocidad de pensamientos e imaginaciones que ocupan nuestra mente. 

Todo esto nos produce una sensación de extrañeza, de irrealidad, de que algo ha cambiado,… pero, no te preocupes porque es normal, es fruto del desequilibrio orgánico sufrido por tu cuerpo, es el intento de restablecimiento de las funciones normales de nuestro organismo.  

Ahora la gran pregunta: ¿por qué se produce todo esto? ¿Qué lógica tiene que estos síntomas aparezcan de forma tan exagerada? 

Uno de mis profesores de psicobiología nos lo explicaba diciendo que, en nuestros ancestros, el sistema simpático se activaba cuando eran perseguidos por la gacela y que el parasimpático se activaba cuando se comían a la gacela. 

En esta imagen lo vamos a ver muy claro:

Aquí tenemos los dos subsistemas del sistema autónomo, el sistema simpático, que corresponde con los estados de activación y alarma y el sistema parasimpático, que corresponde a los estados de reparación, calma y relajación. 

 

Aquí tenemos al cerebro y la médula espinal, que constituyen el sistema nervioso central. 

Cuando percibimos un cambio en el ambiente que nuestro cerebro clasifica como amenazante, se activa el sistema simpático y la médula espinal inerva nuestros órganos provocando las siguientes reacciones: 

Dilataremos nuestra pupila para que nuestro campo de visión se amplíe. 

Inhibiremos la salivación, provocando que se nos seque la boca, como consecuencia de la interrupción de los procesos digestivos 

Los bronquios se relajan, para aumentar su capacidad de captación de oxígeno, pero lo hacen tan de golpe que la respiración se vuelve entrecortada y rápida. 

El corazón bombeará más sangre para transportar, entre otras sustancias, el oxígeno necesario para que nuestros músculos funcionen a pleno rendimiento en la lucha o en la huida y para que nuestro cerebro sea más rápido buscando la mejor solución al problema (por eso tenemos esa sensación de velocidad de los pensamientos).

El estómago cortará toda función digestiva porque no estamos comiendo la gacela, es la gacela la que nos persigue, y necesitamos toda la energía posible para correr y para pensar soluciones.

Nuestro hígado segregará más glucosa para dar energía extra a nuestros músculos y cerebro. Aquí podría estar una de las causas de que muchas personas engorden cuando pasan épocas de estrés, lo hablaremos en un especial PSYconoce, pues es un tema que necesita tiempo y merece su propio espacio. 

Seguimos con un punto muy importante: las glándulas suprarrenales del riñón segregarán las hormonas adrenalina y norepinefrina para mantener el estado de alarma y excitación.

La vejiga se relajará y nos resultará difícil contener la orina, por eso cuando estamos nerviosos es muy común que tengamos ganas de orinar.

Y el recto se contrae provocando la urgencia por defecar… esto es cultura popular conocida por todos, por lo que no hace falta que nombre aquí las expresiones que normalmente utilizamos relacionadas con el miedo.

Por otro lado, cuando nuestro cerebro no detecta ninguna amenaza activa el sistema parasimpático, el sistema que se encarga de activar las funciones de reposo, reparación y relajación del organismo. 

La pupila se contrae porque ya no necesita detectar un estímulo amenazante.

Salivamos, quien no ha babeado en la cama mientras dormía? La cantidad de saliva es un buen indicador para saber si hemos activado el sistema parasimpático cuando hacemos ejercicios de relajación. Los bronquios se contraen y la respiración se torna calmada y profunda. El corazón deja de bombear rápido y disminuye su frecuencia cardiaca. Se estimula la actividad digestiva, porque ya nos podemos comer la gacela. A nivel cerebral nuestros pensamientos no son tan obsesivos, podemos pensar con claridad y orden. En resumen, el organismo recupera la energía perdida y restaura lo dañado. 

Y aquí viene otra gran pregunta, cuando estamos ansiosos y con miedo, ¿Cómo podemos cortar ese estado de manera inmediata?

Pues tenemos dos maneras: una es la farmacológica, con las llamadas benzodiacepinas, pero que si no es muy grave el estado de ansiedad yo no lo recomiendo debido a sus efectos secundarios y su potencial adictivo. Siempre prefiero optar por cortocircuitar ese estado de alarma de manera natural.  Y es que el sistema parasimpático y simpático funcionan de manera oponente, es decir que cuando uno está encendido el otro no puede estarlo. Seria como un interruptor en simpático cuando enciendo, y  parasimpático cuando apago. 

Si hago ejercicios de relajación, como una respiración profunda y lenta puedo cortocircuitar el estado de ansiedad y comenzar un estado de relajación gracias a la activación del  parasimpático. Por esto es tan importante reservar un momento al día o como poco a la semana para hacer ejercicios de relajación, en los que dar un respiro a nuestro cuerpo y mente  para reponerse.

También existen problemas de ansiedad como la agorafobia, fobia social, trastorno de pánico, etc. Que requieren de un tratamiento psicológico. En estos casos el problema reside en un error de evaluación por parte de nuestro cerebro que evalúa como amenaza algo que no lo es, que percibe como una situación de manera exagerada o equivocada, desatando así un miedo irracional. En estos casos es conveniente no quedarnos solo con el tratamiento fisiológico, hay que tratar también la raíz de ese miedo irracional. Si no lo hacemos, el problema continuará y se agravará, pues los pensamientos y las evaluaciones erróneas estarán automatizadas y ejecutarán las órdenes de manera inconsciente, sin que podamos controlarlo. Para este tipo de problemas de ansiedad recomiendo el tratamiento psicológico de orientación cognitivo-conductual. 

Y hasta aquí este blog. Puedes ver el vídeo que publicamos en YouTube referente a este tema. 

Si necesitas asistencia psicológica soy Psicólogo en Valencia (España) y también soy Psicólogo online. Puedes solicitar una cita a través de esta web mediante el formulario de contacto

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